Ante la sucesión o no en el PSOE cabe reflexionar sobre las cualidades de los políticos. Es de justicia pedir al partido socialista que a la hora de elegir un líder se fijen en su preparación y experiencia. Si al frente de las empresas privadas hay personas muy preparadas con un largo historial profesional y con un gran nivel académico por qué no exigir lo mismo a quien aspira a gobernar un país, gran empresa de empresas. No es democracia decir que cualquiera puede presentarse a una elecciones, dar un bonito discurso y llegar a gobernar un país, y luego ¿qué?, ¿a no saber gestionar correctamente la riendas de un país?
Una democracia sana y justa es la que permite a los ciudadanos elegir a sus gobernantes pero no a cualquiera si no entre los más preparados, con idiomas, con gran y constante formación y con experiencia en otras administraciones. Si es necesario subir la remuneración a la figura del presidente del Gobierno e incluso a los ministros para que gente muy preparada quiera optar a lo público y le merezca la pena dejar la empresa privada, yo sería partidaria.
Gobernar un país es un asunto muy serio. No se trata de estar entre las primeras o medianas posiciones de entre los países más industrializados, consiste en fijar el destino de los ciudadanos, y de que estos puedan fijar su plan de vida. De la marcha de un país, sobre todo desde el punto de vista económico, social e internacional, dependerá el transcurrir de la vida de sus ciudadanos. Con estos mimbres, la presidencia de un país debe pertenecer a los mejores, a los más preparados. No es la panacea, pero dará mejores resultados que votar a un personaje si preparación que hace de la política su medio de vida. Reflexionemos, por favor, que es tiempo de cambios.
