El consejero de Sanidad de Cataluña lanzó la idea de reservar el derecho a la sanidad pública a las rentas más bajas y excluir a las más altas, obligándolas a contratar un seguro médico de prestación sanitaria. Esta propuesta choca sobre manera con el espíritu que tuvo la creación de la Seguridad Social y que se ha mantenido después de varias décadas: que sea universal y gratuita.
Afortunadamente existe la libertad para que todo el mundo, pobre o rico, contrate un seguro médico privado y no nos vamos a engañar que esta opción muy extendida, alivia los centros médicos y hospitales públicos. Sin embargo esta situación dista bastante de obligar a unos a irse a lo privado y sobre todo cuando se pagan impuestos para que entre otras cosas, se pueda beneficiar de una atención médica pública.
Sabemos que estamos en tiempos de cambios pero tendrán que ser inteligentes para que tengan la virtud de conseguir el objetivo principal, esto es, reducir el gran déficit que tenemos y al mismo tiempo no perjudicar a los ciudadanos en lo más primario. Y es que faltaría más que los ciudadanos tengamos que pagar dos veces la mediocre gestión de los políticos.
Y hablando de propuestas, ¿por qué no se incluye un beneficio fiscal a quien contrate un seguro médico privado? Ahí queda lanzada la idea.....
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