viernes, 13 de enero de 2012

A vueltas con la dieta Dukan

Son numerosas las voces profesionales en contra del doctor Pierre Dukan y su dieta de adelgazamiento. La realidad es que su dieta que se puede conocer a través de sus libros ha conseguido que mucha gente con sobrepeso y sobre todo con muy pocas ganas de hacer dietas consiga su peso ideal sin mucho sacrificio. Entonces, ¿cómo se explica tan malas críticas que están atemorizando a tanta gente que había vuelto a sonreir tras mirarse al espejo y que está consiguiendo conservar su nueva figura meses depués de haber finalizado la dieta?. La mayoría de la gente solemos confiar en los médicos, en su sinceridad pero lo cierto es que ni este colectivo se salva de los intereses comerciales. Lo cierto es que las clínicas de adelgazamiento o de nutrición han sido y son un gran negocio, la obesidad es la gran pandemia de estos días justo cuando la estética es la reina y mucha gente con ese problema está dispuesta a gastar lo que sea por adelgazar. Y en este contexto de oferta y demanda que mueve tanto dinero irrumpe un  método cuyo único precio es el valor de un libro. La gente se lo lee, lo sigue al pie de la letra, por su puesto se sacrifica pero no pasa hambre y los resultados aparecen, pero no milagrosamente sino poco a poco y olvidándose en un principio en aquellos placeres cargados de calorías. La carne, el pescado, los lácteos y la verdura son los ejes fundamentales, después en otra fase se añade un poco de fruta, de pan y algunos caprichos. Esa es la dieta Dukan, no se diferencia de tantas que te proponen clínicas a pie de calle y que a la vez te venden sus productos. Dukan tiene productos pero no te obliga a comprarlos. ¿Por qué estos hábitos consignados por el nutricionista francés provocan cáncer o restan esperanza de vida como muchos colegas se han atrevido a decir?. Lo que creo sinceramente es que la dieta Dukan es un cáncer para todas aquellas clínicas que se están enriqueciendo a costa de mucha gente deseperada con ganas de cambiar y sin importarles el coste. Lo triste es que detrás de esas clínicas hay profesionales médicos y que ahora ven peligrar su chuiringuito por culpla de un librito que enseña hábitos de comida nuevos y no se basa en el uso de la báscula. Una vez más los intereses económicos han matado la objetividad profesional.

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