Manifestarse desde hace unos meses está de moda. Todos los sectores de la población tienen motivo de queja por lo menos desde hace unos meses, justo cuando empezamos a ver por fin que se tomaban medidas contra la crisis, unas medidas que sin embargo no han gustado a nadie porque han obligado a todos a ajustarse el cinturón. Primero la subida del IRPF, después la subida del IVA y entre medias, reducciones de salarios a los profesionales públicos, información conocida por todos, y a los privados también aunque no se entere nadie, salvo los perjudicados. El caso es que todo el mundo está muy enfadado.
Sin embargo hay una medida que aunque no está tomada en Moncloa sí nos perjudica mucho y nos produce un gran recorte de nuestro poder adquisitivo porque causa la subida de precio de todos los productos y servicios, y es el aumento del precio de la gasolina y gasóleo.
No sé si los indignados que pueblan las calles con pancartas y gritos conocen un dato significativo y es que llenar el depósito de carburante de nuestros automóviles cuesta un 12% más caro que hace un año. Del tal manera llenar el depósito medio de 55 litros de gasolina cuesta en la actualidad 81,2 euros, más de nueve euros que en la primera semana de octubre de 2011. Por su parte, llenar un vehículo diésel de 55 litros de depósito, supone 80 euros, casi 8,6 euros más que en las mismas fechas del año pasado.
¿Es este dato un motivo más que suficiente para salir a la calle y protestar delante de las sedes de las petroleras para que dejen de ponerse de acuerdo en subir casi cada día el carburante?. Parece que no, dado el volumen de coches que poblaron las carreteras el pasado puente de la Fiesta Nacional. Si las petroleras subieron justo antes del puente el precio de la gasolina y gasóleo, y la gente se lanzó a las carreteras, ¿qué mensajes estamos dando a estas grandes compañías?, es que no somos conscientes que la subida de los carburantes también incide en el precio de todo. Se protesta por la subida del IVA, con la cual el Gobierno pretende pagar nuestra gran deuda y no protestamos contra el oligopolio energético que contribuye en gran parte al aumento del precio de la vida.
¿Hasta cuando vamos a soportar esta situación y por qué no reacciona la gente ante tal atropello?
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