Si te atraen los acantilados, las largas playas de arena fina y también te gustan las calas salpicadas de rocas, hay un viaje que no te puedes perder, El Algarve portugués.
El sur de Portugal es conocido mundialmente por sus bellas playas, sus encantadores pueblos pesqueros y su rica gastronomía.
La oferta hotelera es amplísima, para todos los gustos y bolsillos. Se puede elegir entre complejos hoteleros situados en bulliciosos y animados centros vacacionales y tranquilos resorts situados en enclaves escondidos muy próximos a preciosas calas.
Como visitas obligadas, sin duda, el Cabo de San Vicente, la esquina más suroccidental de Europa continental, donde la olas rompen con violencia contra los muros sobre los que está construido un bello faro. La ciudad de Lagos tambien merece una visita y no sólo para darse un relajante paseo por las calles que esconde su muralla, tambien, por recorrer el paseo pararelo a la marina por donde acceden todos los barcos de recreo. Muy cerca se sitúan caprichosas formas rocosas que se pueden visitar desde el mar en barca o descendiendo un sin fin de escaleras, que bien merecen la pena.
Playa de la Luz o Caveiro son ejemplos de pueblos pesqueros que han sabido compartir la que ha sido siempre su principal actividad económica con la del turismo, en estos lugares los turistas encuentran confort aunado con tradición y encanto.
Destacar también Vila Moura, un enclave turístico donde se concentran los mejores restaurantes y el mayor número de boutiques, muy cerca de la capital del Algarve, Faro, lugar donde se encuentra el aeropuerto y por tanto punto de partida a unos de los mejor enclaves de la península ibérica.
