lunes, 16 de junio de 2014

Patriotismo ocasional

Vuelven las banderas españolas, vuelven por……. No, por Navidad no, por Mundial o Eurocopa de fútbol. Los españoles sienten su bandera cada dos años y concretamente en verano, justo cuando se suelen celebrar los dos grandes acontecimientos de fútbol de selecciones. Parece que nada nos une más que la selección española de fútbol. En otros países, por cierto no con tanta historia como el nuestro, la fiesta nacional, es la que une a los patriotas, los balcones se engalanan para la ocasión y la gente celebra con alegría un día marcado por la historia. En España, hay demasiados condicionantes que impiden un sentimiento muy generalizado en el resto del mundo. Por un lado, confundir patriotismo con una determinada ideología, y por otro, prejuicios y quizá vergüenza. Sin embargo, cada dos años, es decir por cada Eurocopa y cada Mundial de fútbol, mucha gente olvida esos estereotipos y desempolva sus banderas para colgarlas o lucirlas donde sea. Y yo me pregunto, ¿ es nuestra bandera o la de la Selección?, sí ya se que es la misma, pero no debería confundirse la importancia de la enseña nacional con los colores de una selección de fútbol. Mi teoría es que la gente que saca la bandera de España cuando juega nuestra selección , estaría encantado de hacerlo más a menudo, quizás por cada Doce de Octubre, por cada día de las Fuerzas Armadas, o por el aniversario de la Constitución… pero simplemente no se atreve por vergüenza, temor a ofender o a que le insulten. Parece que cuando juega la Selección, nadie te va insultar por sentirte patriota porque aparentemente estás apoyando al equipo de todos. Sentir los colores de la bandera nacional es tan normal como sentir profundos sentimientos respecto a tu familia. La enseña de España no pertenece a ninguna ideología, ha sobrevivido a todo tipo de dirigentes políticos, tiene muchos siglos de historia pero es vigente y sobre todo, pertenece a todos los españoles.

martes, 18 de febrero de 2014

Horarios españoles a juicio

The New Times ha publicado un artículo criticando los horarios españoles. Según dicho escrito, los habitantes de España, dormimos siestas, paramos dos horas a comer y todos los días nos vamos de fiesta a la hora en que el resto des mundo empieza a irse a dormir. Tópicos, tópicos y más tópicos. Si es verdad que son muchos a los que les gusta echarse un sueño después de comer, aunque no pueden hacerlo, pero son tantos como los que no practican este mal llamado deporte nacional desde que eran bebés. Y la mayoría que sí valoran descansar un ratito después de comer, no lo hacen porque simplemente no pueden. Solo en los entornos rurales y ciudades muy pequeños es posible ir a casa a comer y en consecuencia echarse una siestecilla. En el ámbito urbano donde se concentra la mayoría de la población española, muy pocos pueden volver a casa a la hora del almuerzo. Es más, cada vez son más lo que aprecian tener una hora para comer, suficiente tiempo para poder comer más que un sándwich y no demasiado tiempo para poder volver no muy tarde a casa. El periódico estadounidense se centra en un bar sevillano donde se concentran unos amigos para cenar y ver un partido de fútbol. Primero, los horarios del fútbol entre semana no los ponen en España, sino la UEFA, ¿Acaso los aficionados de otros países europeos no ven a sus equipo en Champion League?. Segundo, si se queda a ver un partido de fútbol con los amigos, la costumbre española dicta hacerlo en un bar o restaurante para disfrutar de la rica y sana gastronomía española. Sí acierta New York Times al mencionar lo tarde que empieza el Prime Time de la televisión en España, pero parece ignorar que nadie está obligado a acostarse tarde por ver su serie favorita o una interesante película. Las nuevas tecnologías permiten grabar los programas o acudir a las aplicaciones de las cadenas de televisión donde cuelgan sus programas para que sean los televidentes los que elijan la hora de sentarse delante de la televisión. Y la realidad es que así se hace. La mayoría de los despertadores suenan entre las seis y media y las ocho de la mañana, y para despertarse en buenas condiciones a esas horas, los españoles se acuestan antes de las doce de la noche. Ahora bien, somos 40 millones, hay multitud de horarios y estilos de vida, por eso es muy normal ver bares y restaurantes abiertos y con público a diferentes horas del día. Estos horarios no son la causa de la crisis y cambiarlo no creo que solucionen nada. Ojala fuera así de fácil….

viernes, 24 de enero de 2014

¿Cómo será 2014?

Vuelvo a este blog después de una larga ausencia. Problemas técnicos y las navidades han sido las principales causas. Llevamos poco tiempo de este año 2014, un año esperanzador para algunos y de pesimista continuidad para otros. La cuestión es que los datos macroeconómicos son positivos y optimistas, al parecer desde fuera observan en España un despertar, una luz que desde dentro no se ve, principalmente porque la sombra del paro es demasiada alargada. Los expertos aclaran que tanto el inicio como el final de una crisis, el mercado laboral es el último en notarlo. Así pues, aun tendremos que esperar a ver generar empleo, y más todavía para que las cifras de desempleo dejen de ser bochornosas, porque devolver el empleo a casi seis millones de personas es muy difícil o mejor dicho imposible, muchos se quedarán en el camino, entre los de más edad, muchos no volverán a trabajar. Pero, ¿qué necesita España para generar empleo?. Poner en bandeja la creación y mantenimiento de microempresas, porque será el emprendimiento la única vía de salida para muchos desempleados. Y dar la bienvenida a las inversiones extranjeras, tarea que no solo corresponde a las autoridades, también a la ciudadanía, en contribuir a dar una imagen de España hacia fuera de estabilidad y de ser un país con ganas de salir de esta crisis. Imágenes como la del barrio burgalés de Gamonal y su extensión a otras ciudades españolas no ayudan a dar una buena imagen y su repetición puede poner en riesgo la recuperación. Manifestarse contra las autoridades no sólo es legal sino muy necesario desde el punto vista democrático pero pierde esa condición cuando esos movimientos se vuelven violentos y modificadores de las reglas democráticas como así ha pasado en Burgos. España es un gran país que siempre ha jugado un gran papel en el panorama internacional. Su situación geográfica, su climatología, sus costumbres, sus gentes y toda su riqueza hace de España un país que merece mucho, mucho la pena. No hay que olvidarlo, ni desde dentro, ni desde fuera de nuestras fronteras.