martes, 18 de febrero de 2014

Horarios españoles a juicio

The New Times ha publicado un artículo criticando los horarios españoles. Según dicho escrito, los habitantes de España, dormimos siestas, paramos dos horas a comer y todos los días nos vamos de fiesta a la hora en que el resto des mundo empieza a irse a dormir. Tópicos, tópicos y más tópicos. Si es verdad que son muchos a los que les gusta echarse un sueño después de comer, aunque no pueden hacerlo, pero son tantos como los que no practican este mal llamado deporte nacional desde que eran bebés. Y la mayoría que sí valoran descansar un ratito después de comer, no lo hacen porque simplemente no pueden. Solo en los entornos rurales y ciudades muy pequeños es posible ir a casa a comer y en consecuencia echarse una siestecilla. En el ámbito urbano donde se concentra la mayoría de la población española, muy pocos pueden volver a casa a la hora del almuerzo. Es más, cada vez son más lo que aprecian tener una hora para comer, suficiente tiempo para poder comer más que un sándwich y no demasiado tiempo para poder volver no muy tarde a casa. El periódico estadounidense se centra en un bar sevillano donde se concentran unos amigos para cenar y ver un partido de fútbol. Primero, los horarios del fútbol entre semana no los ponen en España, sino la UEFA, ¿Acaso los aficionados de otros países europeos no ven a sus equipo en Champion League?. Segundo, si se queda a ver un partido de fútbol con los amigos, la costumbre española dicta hacerlo en un bar o restaurante para disfrutar de la rica y sana gastronomía española. Sí acierta New York Times al mencionar lo tarde que empieza el Prime Time de la televisión en España, pero parece ignorar que nadie está obligado a acostarse tarde por ver su serie favorita o una interesante película. Las nuevas tecnologías permiten grabar los programas o acudir a las aplicaciones de las cadenas de televisión donde cuelgan sus programas para que sean los televidentes los que elijan la hora de sentarse delante de la televisión. Y la realidad es que así se hace. La mayoría de los despertadores suenan entre las seis y media y las ocho de la mañana, y para despertarse en buenas condiciones a esas horas, los españoles se acuestan antes de las doce de la noche. Ahora bien, somos 40 millones, hay multitud de horarios y estilos de vida, por eso es muy normal ver bares y restaurantes abiertos y con público a diferentes horas del día. Estos horarios no son la causa de la crisis y cambiarlo no creo que solucionen nada. Ojala fuera así de fácil….

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